Seguimos atendiendo desde las 5 de la tarde a 8 de la mañana, mientras siga el frío

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25 adultos y una niña sin techo duermen en un albergue de urgencia por el temporal

Algunas de las personas que acudieron a dormir a Calor y Café, en la calle El Guerra. / Alfredo Aguilar

  • Cruz Roja y Policía Local derivan a las personas sin hogar al local de Calor y Café porque el frío y la crisis han agotado las plazas de los centros de acogida municipales

Las nevadas y el intenso frío de este pasado miércoles derrumbaron las temperaturas en Granada hasta los 5-6 grados bajo cero, lo que forzó a 25 personas sin techo, entre ellas una niña de solo cuatro años y su padre, a ‘peregrinar’ hasta la sede de la oenegé Calor y Café para cobijarse porque temían por sus vidas. La entidad humanitaria abrió excepcionalmente sus puertas, previo permiso municipal y de la Junta de Andalucía, para acoger a los afectados, que se apiñaron en sus sacos de dormir y en esterillas para esquivar el frío polar que durante estos días se ha adueñado de la capital. Normalmente, los refugiados de los que se hizo cargo Calor y Café duermen en las calles, en alguna cueva del Sacromonte, en un coche, en cajeros automáticos o bajo una marquesina.

Visto lo visto, la entidad sin ánimo de lucro permanecerá operativa de noche -de 5 de la tarde a 8 de la mañana- hasta que el termómetro deje de amenazar la supervivencia de los indigentes de la ciudad. Entre ellos, este jueves llamó poderosamente la atención la presencia de un padre y de su hija de solo cuatro años que normalmente pernoctan en un automóvil en la vía pública. «Una unidad móvil de Cruz Roja -concertada con el Ayuntamiento- avisó a las personas en la calle para que se refugiaran en Calor y Café», explicó Fernando Egea, concejal de Bienestar Social de la capital.

La unidad móvil -según el edil- contactó con catorce indigentes a los que ofreció los recursos que pone a disposición de los más desfavorecidos la entidad benéfica. «Tan solo dos lo aceptaron y fueron trasladados en el vehículo hasta el local de Calor y Café. Las otras doce personas lo rechazaron o no pudieron beneficiarse del mismo por querer llevarse los perros con ellos», figura en el informe municipal elaborado este jueves mismo por la mañana.

Este viernes -y previsiblemente hasta el domingo- volverá a abrir sus puertas en horario nocturno el local que Calor y Café tiene en la calle El Guerra, porque los albergues municipales de Ocrem -para mujeres y niños- y el de Madre de Dios -para hombres y gestionado por Cáritas- están al completo. «Sí, estamos llenos. Ya en el turno de mañana nos vimos obligados a decir que no a tres hombres que vinieron a pedir asilo. Y esa demanda, y con ella el número de negativas, se incremente conforme va cayendo la noche», informó a IDEAL un empleado del centro para varones sin techo.

Recursos insuficientes

El Ayuntamiento destina 660.000 euros anuales para el alojamiento y la cobertura de necesidades básicas a personas sin hogar a través de esas unidades de Cáritas y Ocrem. De dicho presupuesto, 26.700 euros son aportados por la Junta de Andalucía para atender a los inmigrantes, pero las aportaciones públicas no cubren toda las necesidades existentes.

«En las últimas semanas, la Policía ha venido dos veces para ver si conocíamos o ayudábamos a identificar a dos hombres sin hogar que habían muerto en la calle de manera natural, no violenta», señala Ana Sánchez, de la entidad Calor y Café, que se autofinancia para poder asistir a los indigentes de la capital, a quienes ayudan a rehacer su vida en la medida que estos participan en programas de reinserción.

Pero los que acudieron el miércoles -cuando las temperaturas nocturnas cayeron hasta los 5 o 6 grados bajo cero- y este jueves a las instalaciones de la entidad sin ánimo de lucro no son todos los que duermen habitualmente en las calles. Hay muchos más.

 

Las decenas de personas que estos días han acudido al refugio de urgencia puesto en marcha por Calor y Café como respuesta a la ola de frío son custodiadas por voluntarios. En ese local abierto extraordinariamente toda la noche no se ponen apenas requisitos para ofrecer un techo -aún queda espacio libre-, se enciende la calefacción a tope y se ponen las duchas con agua caliente a disposición de todos los usuarios.

En el centro municipal de Madre de Dios, en calle Varela, normalmente solo hay tres plazas públicas de baja exigencia, esto es, «para hombres cuya conducta puede hacer imposible su convivencia en las casas de acogida por embriaguez, intoxicación medicamentosa o de drogas», aclaran. El horario para solicitar una de esas tres camas de emergencia va de las 22.30 horas hasta las seis de la mañana. Normalmente están todas ocupadas, ahora con más demanda si cabe. Por eso, el Ayuntamiento se ha coordinado con ese albergue masculino de cara a que en la temporada de frío, entre noviembre y febrero, se habiliten las plazas libres del centro como unidades de corta estancia para personas desestructuradas, de manera que estos días se llega a las 13 camas de acogida, todas ellas llenas cada noche.

En el centro municipal para mujeres, concertado con Ocrem, hay activadas siete plazas de acogida inmediata, una financiada por la oenegé. Anoche solo quedaba libre una.

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